Pertenezco a los bosques, a los ríos, a la hierba húmeda, a los témpanos de hielo y al sol de primavera; pertenezco a los lobos y a los valles, al águila y a la lechuza, a los árboles y a los lagos, al mar y al desierto. Y en las noches de luna roja de agosto, mi alma ulula desconsolada porque anhela regresar a casa.
R.M.



lunes, 24 de octubre de 2011

La verdad


     De repente, el viento siseó entre las copas de los árboles y él supo que no regresaría jamás ni al trabajo, ni a su casa ni a su familia. Todo aquello había dejado de tener relevancia. Lo único que importaba era vivir.

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