Pertenezco a los bosques, a los ríos, a la hierba húmeda, a los témpanos de hielo y al sol de primavera; pertenezco a los lobos y a los valles, al águila y a la lechuza, a los árboles y a los lagos, al mar y al desierto. Y en las noches de luna roja de agosto, mi alma ulula desconsolada porque anhela regresar a casa.
R.M.



viernes, 25 de marzo de 2011

Ventanas

Parc de Gallecs, Mollet del Vallès

    Andaba tan estresada, tan angustiada por sus propios problemas, que no tenía tiempo ni ganas para apreciar nada de lo que la rodeaba. No era capaz de discernir qué debía hacer para encontrar la salida de ese estado de tristeza permanente que le hundía la cabeza entre los hombros. Hasta que otros decidieron por ella y todo acabó. Su marido la abandonó por otra, sus hijos se independizaron y la despidieron del trabajo. Todo por lo que había luchado tanto se convirtió en cenizas de la noche a la mañana. Al principio lloró desesperada. Entonces aún no sabía que, a menudo, las ventanas aparecen en nuestras ajetreadas e importantísimas vidas cuando menos lo esperamos. Pueden tener apariencias diversas: un libro, una persona, un animal, una película, un deporte, una flor…

Y ahora que ha aprendido a ser libre sabe que será muy dificil que vuelvan a enjaularla de nuevo.

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