Pertenezco a los bosques, a los ríos, a la hierba húmeda, a los témpanos de hielo y al sol de primavera; pertenezco a los lobos y a los valles, al águila y a la lechuza, a los árboles y a los lagos, al mar y al desierto. Y en las noches de luna roja de agosto, mi alma ulula desconsolada porque anhela regresar a casa.
R.M.



martes, 8 de marzo de 2011

Las dos amigas


    Se encontraron por casualidad en mitad de ninguna parte y enseguida se reconocieron. La alegría fue grande y lo celebraron saltando, jugando y corriendo juntas. No hizo falta hablar, mirarse a los ojos era suficiente para saberlo todo la una de la otra. El adiós fue breve, rápido. Ambas sabían que la distancia entre almas gemelas no existe.

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