Pertenezco a los bosques, a los ríos, a la hierba húmeda, a los témpanos de hielo y al sol de primavera; pertenezco a los lobos y a los valles, al águila y a la lechuza, a los árboles y a los lagos, al mar y al desierto. Y en las noches de luna roja de agosto, mi alma ulula desconsolada porque anhela regresar a casa.
R.M.



martes, 8 de marzo de 2011

El virus


Calella de Palafrugell, Catalunya

    Cuando lo salvaje se apodera del alma de una persona, cada vez cuesta más conformarse y regresar de buen grado a la civilización. Cuanto más tiempo pasa, más dificil resulta entrar en la jaula donde espera la comida, el trabajo, la cama caliente, la “vida”. A la persona salvaje le importa un comino todo lo que no sea trotar libre, elegir su propia comida y el lugar donde tenderse a mirar las estrellas.

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