Pertenezco a los bosques, a los ríos, a la hierba húmeda, a los témpanos de hielo y al sol de primavera; pertenezco a los lobos y a los valles, al águila y a la lechuza, a los árboles y a los lagos, al mar y al desierto. Y en las noches de luna roja de agosto, mi alma ulula desconsolada porque anhela regresar a casa.
R.M.



sábado, 26 de febrero de 2011

El autoestopista


Barcelona, Catalunya

Lleva 123 años haciendo autoestop en las alturas, señalando claramente hacia dónde quiere ir y nada, no hay manera. Le colocaron allí sin su permiso y nadie le hace caso. Bueno, eso no es del todo cierto… Está harto de los guiris y sus fotos, de las putas, de los ladrones, de los famosos, del tipo que se hace pasar por él en La Rambla para ganar dinero, de su novia americana que nunca le escribe ni viene a verle, de no poder sentarse – le están saliendo varices en las piernas, la edad no perdona - y de las cagadas de las palomas, que lo tienen acribillado, ¡con el asco que le dan! Además, 123 años de vértigo son demasiados. Si al menos no estuviera tan alto…

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